En la calzada a paso pausado y lánguido una silueta femenina atravesó con toda lentitud y pesar aquella calle y el breve ámbito que la reja de la puerta me permitió contemplar, llevaba puesto un larguísimo manto blanco, como de encaje delicado y fino, como un vestido de novia de antaño, con su cola extendida tras su paso, llevaba las manos juntas como en gesticulación de oración, la cabeza boca abajo, el manto en su cabeza caía tan profusamente que era imposible verle la cara aunque uno estuviera parado justo enfrente, llevaba las faldas del vestido tan blanco llenas de mugre, tal vez lodo, arcilla muy espesa, y cuando adelantaba los pasos en su falda, ligeramente se asomaban unos pies descalzos, bruñidos igualmente por el fango, aunque el ropón que la cubría era extremadamente largo y extenso, el viento adhería las ropas al talle de aquel cuerpo, transfigurando muy claramente que era una mujer quién lo vestía, del mismo modo lo atestiguaban las manos y los pies pequeños, aunque era muy turbador el darse cuenta de que era una silueta femenina extremadamente alta, muy cercana a los dos metros, simultáneamente a éste evento, no tengo que decirte que mi corazón trataba de salirme huyendo, sude frio, temblé recio, el silencio tan perfecto del instante a veces se interrumpía tenuemente por mi respiración tan azotada y por diversos quejidos y mascullaciones que inferí al presenciar tal hecho, la funka, por su parte, al igual que el resto de los perros, mudos, contraídos, sin despegar sus miradas idiotas del gris suelo, guardaban un sepulcral silencio, mientras discurría el grotesco paso del fantasma, porque siento y creo que se trataba de ello, nunca se detuvo su paso ni se inmuto su gesto, solo camino silente y recto a la mitad de la calzada, sin mediar mirada ni palabra ni aspaviento solo pude ver detrás de ella, la estela que sus huellas lodosas dejaron en el oscurecido pavimento, en cuanto la imagen se desvaneció de mis ojos no pude dejar de sentir aún más horror al escuchar de nuevo los aullidos y maullidos de gatos y perros, aunque esta vez fue por más breves momentos.
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