Por Madeja Lazos.
Ilustración de Rocamadour.
Se buscan héroes
“Eran héroes en papel, alguien escribió una historia a partir de la leyenda, sacó figuras de la nada e idealizó las verdaderas”. Ante este argumento, el fuego del niño artillero se convierte en desencanto y pesimismo; y después muchos se preguntan ¿independencia?, ¿celebración?, ¿tienen sentido? La realidad está de frente, el hambre y el frío no engañan. Ah, pero hemos superado la ignorancia, hemos dado un paso al frente porque sabemos que esos “héroes que nos dieron patria” no son lo que nos contaron. Paulatinamente dejamos de creer en ellos y en general en la figura del héroe. Su papel se reduce a la ficción, a las sagas interminables de superhéroes cinematográficos y de televisión. Si una joven colocara en la Torre Mayor una manta con la leyenda “Doncella en apuros solicita héroe” lograría burlas soeces y uno que otro piropo incómodo. Es una tontería por demás anacrónica. Nadie, en su sano juicio, llevaría a cabo hazaña semejante.
Graves problemas. Si los héroes no son de verdad, entonces ¿las doncellas sí?, ¿cómo son? Gozan de una belleza incomparable, hasta la luna y el sol juntos las envidian; son indefensas, débiles, proclives al llanto y al desmayo; su sangre es noble como la que más y su nítida pureza es lo único capaz de opacar su hermosura. Tan altas son que atraen a los depredadores más feroces y, en consecuencia, se encuentran en apuros. De no ser rescatadas les quedan tres caminos; el primero es dejarse morir, el segundo ceder a los intereses del dragón o monstruo en turno, y el tercero intentar ser el héroe de la historia. ¡Ah!, pero nuestras doncellas apuestan a la efectividad y siendo tan débiles han cerrado las puertas al tercer camino. Este es el cuento de nuestra realidad, pero no te lo creas, no es más que ficción y tampoco preguntes quiénes son las doncellas porque te diré que no existen, que no pierdas el tiempo en niñerías. Lo importante son los hechos contantes y sonantes: las noticias… siempre y cuando aún confíes en algún medio de difusión, todos son manipulados o manipulables.
Verás, con una caminadita por las calles encontré muchas doncellas en apuros. Unas conformes comprando su iphone 5 para estar a la moda; encumbrándose en su camino al éxito personal porque no tienen la fuerza ni el ánimo para ayudar al vecino ¡son tan débiles!; ah pero eso sí, hermosas, únicas, incomparable y merecedoras de las mayores dádivas y despilfarros… al menos ante sus propios ojos. Encontré doncellas lloronas y caprichosas, ansiosas de héroes que les permitan vivir tranquilas y felices; doncellas viéndose al espejo ensimismadas, lamentándose de no tener más de lo que tienen. Doncellas que han olvidado cómo es un héroe y lo que puede, doncellas incapaces de observarse en otra mirada.
¡Ah!, pero de nuevo me equivoco, la realidad no tiene que ver con la ficción y menos con una tan baja y mal escrita. A nadie le interesa una mentira y en eso hemos convertido la ficción, en un mero entretenimiento, en diversión. Las leyendas y los mitos indignan a nuestro carácter científico certero. Sin embargo, ¿es mentira la ficción? Héroes de papel o no, idealizados o no, ¿los recuerdas?, ¿recuerdas sus virtudes?, ¿sus proezas?, ¿su entereza?, ¿su compromiso? Un héroe, un verdadero héroe, no teme al fracaso sino a no luchar por lo que cree. Hoy sólo creemos en lo que vemos. A punta de hechos visibles se nos ha minado la confianza, se nos ha robado la fantasía y lo que implica llevarla en el corazón. A punta de hechos nos reducimos a las estadísticas y las gráficas. A punta de hechos más vale rascarse con las propias uñas porque vivimos en un mundo egoísta. A punta de hechos cortamos las alas del sueño.
La ficción, la verdadera ficción, trasforma la realidad. Así, pues, insisto e imagino a una doncella en la Torre Mayor con una manta gritando a toda voz: “Solicito héroes”. Puedes reírte si quieres, puedes llamarla débil, ridícula, buscona o como gustes. Ella sin ser es ya una heroína porque cree, porque no se avergüenza de su propia debilidad y no se queda callada ¿Conseguirá algo? No tiene importancia, no busca quien resuelva todos sus problemas, busca héroes, tan humanos y tan débiles como ella misma, tan de papel como sus entrañas y tan fuertes como su fe. Sabe que se ve mal, que es irracional y tonta pero no se permitiría dejar de intentarlo. Seamos, pues, los héroes que le hacen falta para completar su historia, para completar nuestra historia y no matar la realidad de realidad.

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