Por
Vladimir Espinosa Román
Con ilustración de Rocamadour
Con ilustración de Rocamadour
El puente que antaño llegó
a unirnos de niños es hoy
aquella ruina que albergó
la desmesura del revés.
Muchas veces intentaba
acercarme, torpe niño,
sin amigos, sin cariño
a tu alma que soñaba.
Endurecido corazón,
aquel tuyo embravecido
del egoísmo sin razón,
hoy lejos mira el olvido,
en la memoria empolvada,
por el mundo adormecido.
Transitaba sin manada,
ahora me he vuelto peregrino,
del recuerdo encarecido,
sin hallarme en tu camino.

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