jueves, febrero 14, 2013

Poesía



Por Vladimir Espinosa Román
Con ilustración de Rocamadour

Omay, Hermano del Ayer



El puente que antaño llegó

a unirnos de niños es hoy

aquella ruina que albergó

la desmesura del revés.

Muchas veces intentaba

acercarme, torpe niño,

sin amigos, sin cariño

a tu alma que soñaba.

Endurecido corazón,

aquel tuyo embravecido

del egoísmo sin razón,

hoy lejos mira el olvido,

en la memoria empolvada,

por el mundo adormecido.

Transitaba sin manada,

ahora me he vuelto peregrino,

del recuerdo encarecido,

sin hallarme en tu camino.

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