jueves, mayo 02, 2013

Ensayo

Por Madeja Lazos.
Con fotografía de Jonay.  

Y cuando despertó…
 

Es de noche, siempre es de noche, pues qué sabemos en el mundo que no sea sueño. Y como los niños a la obscuridad, tememos profundamente nuestra incertidumbre. ¿Qué hay más allá del Universo? Éste es un problema para enfermos mentales. Nos hemos organizado una civilización, un pretexto para salir cada mañana, tomar el transporte que nos lleve al trabajo de todos los días; y después, regresamos cansados a enajenarnos con un programa de televisión, un juego de video o el internet. Dormimos y soñamos despertar cada mañana, soñamos tomar el café para soñar que despertamos y seguimos dormidos. Pero de vez en cuando, alguien despierta, es natural que el que duerme abra los ojos con un fuerte ruido o con un movimiento inesperado.
 
A esto se le llama tocar fondo, es esa sacudida que penetra todas las capas del ser y entonces vemos a esa gente extraña que abandona su casa cómoda y se va al África a tomar fotos de elefantes blancos. Locos, irresponsables, nadie les explicó lo que era la vida, por eso algunos mueren en el intento, atacados con enfermedades exóticas impredecibles, apenas merecido castigo para su atrevimiento. Claro, no todos corren con la misma suerte, porque se trata de suerte, y unos la tienen tan buena que regresan llenos de fama y fortuna; son casos excepcionales de los que se habla mucho, siempre como excepciones. Es obvio que la vida en general es rutinaria, hasta la ciencia lo dice: Los seres vivos nacen, crecen, se reproducen y mueren. Y vaya si nos reproducimos: éste dice, el otro se lo cree y así sigue la cadena a lo largo de la historia… Los mexicanos son flojos, tienen recursos naturales valiosísimos pero por flojos no los saben aprovechar ¿les suena familiar? 

         La cosa se complica porque, pensarán, tenemos varios fondos o, mejor dicho, le llamamos fondo a cualquier cosa. El chico de la secundaria tocó fondo porque se dio cuenta de que la novia lo buscaba sólo para las tareas, juró no tener otra novia de este estilo jamás y a los dos meses ya estaba resolviendo problemas en otro cuaderno. La mujer casada, harta de que el marido se vaya de parranda exige el divorcio y al año se vuelve a casar con un hombre maduro y “alegre”, porque lo “alegre” ni quien te lo quite y sin marido, pues cómo. El policía de tránsito, la vio tan cerca cuando aquel coche se le abalanzó sin control, juró que nunca volvería a pedir una mordida; pero la situación del país… los políticos son los que más roban… qué tanto es tantito. ¿Recuerdas tus propios fondos?, ¿los que han marcado tu vida?, ¿aún eres fiel a tus promesas? 

         Hay muchas formas de tocar fondo, algunos se embarran sin remedio y llegan a tomar decisiones fatales. Otros, viéndose en situación difícil, se acostumbran y conformes con ella fingen ser felices; van dando paso a todos y en todo, no por amabilidad sino por miedo, porque están cómodos y prefieren no hacer esfuerzo. Pero tocar fondo no es un pestañeo; se trata de abrir los ojos y estar despiertos en la noche para enfrentar nuestras incertidumbres. A todos nos han dicho lo que es la vida, lo que se vale y lo que no; y este hecho no es en sí perjudicial, de afirmarlo desdeñaría la cultura que nos humaniza; lo importante, me parece, es discernir entre el despierto y el dormido. 

         Un día alguien despierta, la microficción de su vida le puso enfrente un dinosaurio tan suyo que lo descubrió en el espejo. Poco sabemos de la noche, la ciencia misma es incapaz de revertir el tiempo. Pero la mañana persiste, una y otra vez renovadora. Y corre la sangre en nuestras venas, así, incesantemente. Y la lluvia, el frío, el calor podemos sentirlos untándose a nuestro cuerpo. La ilusión de la infancia también pudo ser un sueño, lo que dijo alguien que estaba dormido a otro que estaba indefenso… nuestra noche está llena de sueños, unos son de niebla porque van durmiendo, otros son de luz porque están despiertos.  

Sé muy poco de la vida para hablar categóricamente sobre ella,  sólo presiento que no vive en verdad quien permanece dormido, ni es feliz quien no enfrenta su propia incertidumbre. Abogo por los locos que se van al África a tomar fotos de elefantes blancos, aunque no salgan de su propio techo. No hay receta para vivir la vida, sólo materia y disposición para estar despierto.

Por hoy, los dejo, queridos lectores. Tengan dulces sueños, sin importar la hora en que lean esto.  

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